Vayamos al barullo semántico y exotérico que la vida son dos días

 
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28 diciembre 2020

Un importante sabedor de males y ya elemento imprescindible de mi paisaje, me insinuó, recomendó, instó, a que me dedicara a desarrollar el córtex cerebral para evitar el más que previsible "¿y tú quien eres?" que a todos nos acecha. Contar las cosas, como le digo a todo aquel que me quiere escuchar, no constituye un acto banal de soberbia ni de un "yo primero", tan en boga hoy en día, o de un oculto "no sé que hacer para hacerme notar", como hace mi amiga la Gemio o la Otero, con sus "emmmmmmmm" cuando intentan hacerlo, se trata simplemente de lanzar al mundo un mensaje del que las nuevas generaciones han tomado buena nota y que practican con vehemencia y cierto automatismo: "Hagan el favor de comunicarse entre Uds., pero háganlo bien, coño", ese es el mensaje.

La TV nos aburre, escribir una carta es ya un asunto del siglo pasado, sentarse en un banco a pintar o a comer pipas es ya un acto relegado a retrasados e imbéciles del "nosaberquehacer" con su tiempo. No escribir en un Blog, ya no es solo no tener nada, es que te estás perdiendo el principio de la era de la comunicación del siglo XXI. Pero los Blogs ya están, casi, pasados de moda, es decir, solo eran una punta de lanza de ese maravilloso mundo que viene avanzando de un modo imparable y del que no conviene alejarse por mucho que ahora, a tu edad, te digan que tomes sopitas, que juegues al Nintendo o que vayas a buscar a los nietos, que a las seis salen del colegio y que les encanta verte y así, de paso "te entretienes". Escribe, leee, comunícate, socialízate coño, vete al Facebook o al bar de la esquina, que la vida son dos días y a nosotros nos quedan dos pedos y parece que no queremos enterarnos de esa verdad. Ya sabéis lo que dije hace días:"Dormir poco pero descansar solo lo justo" y aunque no dije por qué entonces, lo digo ahora: "Hay tanto para hacer, hay tanto para vivir, por lo que anímense a ello, por favor, chicos y chicas del PREU.”

Bueno, todo este barullo semántico y exotérico no es más que para dedicar unos minutos a la feliz nostalgia de aquellos años vividos con plenitud y deseos de ser que aún mantengo, aunque hoy me cueste más que ayer, pues tras la vuelta de algunas Batasblancas que este año superé y me ha dedicado el ser divino que organiza mi agenda vital, ahora no hay quien me mueva por culpa de mi avanzada, sordera, incipiente demencia y mi ya irrecuperable pérdida de movilidad física. No obstante, a pesar del confinamiento al que esta pandemia de la COVID-19 me/nos ha obligado a mantener, mi voluntad de hacer ver que me muevo andando pasillo arriba, pasillo abajo, han conseguido que mis latiguillos se muevan, con cierto o mucho dolor y agujetas, pero se mueven.

Bien, para no aburrir más al personal y entrando en el mundo de los recuerdos, hoy recuerdo, como si fuera ayer, cuando mi querida y yo danzábamos de modo frenético al ritmo del "et moi, et moi, et moi" de Jacques Dutronc. Era mi canción favorita por su ritmo y por su letra. Eso era el año 1966... ¿Bailáis con nosotros? ¿Primer aviso de Feliz año 2021? Allí nos vemos


Fuente: etfreixes.blogspot.com
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