La premonición de San Francisco de Asís.

 
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Hermano Sol, hermana Luna. Hermano Lobo, hermana hiena. Palabras de San Francisco de Asis, ese hombre que se negó a continuar una tradición familiar de comercio, ganancia y usura. Que dejó atrás la mirada agiotista de una sociedad para arropar con su alma y sus harapos la tierna y ultrajada figura de sus hermanos animales.

Quizá fue la premonición del desarrollo de un capitalismo salvaje que se avasallaria sobre la naturaleza, los recursos naturales, los animales y los bosques. El mismo modelo económico que nos vuelve salvaje entre nosotros por el sólo capricho de jactarse de poder y riquezas.

La voz de San Francisco de Asis fue un clamor en el desierto del alma humana. Bosques, selvas, mares, ríos y humedales se convirtieron en rentables empresas que generan grandes ganancias. La consecuente deforestación, contaminación, extinción y afectación de estos hábitats y nichos ecológicos y ambientales, sufrieron y sufren las embestidas de la ceguera humana. El cambio climático, las altas temperaturas, la muerte y la desolación son su consecuencia natural.

Unido a ello la desaparición o extinción de especies. Lo acontecido con el DODO no fue suficiente para alertarnos sobre las consecuencias nefastas de la acción del hombre sobre la naturaleza cuando lo único que prevalece es la visión de ganancia y la intención de riqueza.

Muchas especies desaparecieron. Muchas más desaparecerán en los próximos años si no detenemos esta inclemente barbarie. Víctor Hugo, ese humanista que con sus textos y ejemplo de vida nos concedió la gracia de su pensamiento lo expresó en sencillas palabras :
‘Primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales’.

La fuerza de los estadistas pragmáticos se impuso sobre la premonición de los humanistas. No nos civilizamos o como expresó otro de nuestros pensadores haciendo referencia a nuestra inclinación agiotista, " éramos felices, pero nos civilizaron". Gonzalo Arango se constituyó en esa voz premonitoria cuando en su MEDELLIN A SOLAS CONTIGO expresaba su terrible angustia de la presencia de los negociantes y comerciantes antioqueños que despreciaban los paisajes, la poesía y todo aquello que signifique cultura o espíritu.

Hoy se levanta la voz de un humanista nariñense para clamar una vez más en el entendimiento humano. El padre MANUEL DOLORES CHAMORRO revive los instantes de la creación para pedir PAZ con la naturaleza y a favor de las especies.

Es hora de hacer un alto en el camino. Mirar en nuestro entorno para entender que es nuestra soberbia la causante de nuestros males. La riqueza o la ganancia no puede ser la disculpa de tanto atropello y dolor. La extinción no debe justificarse bajo ningún punto de vista.

Que los próximos DODOS no sea la especie humana. Es hora de civilizarnos y educarnos en los cánones del respeto y la fraternidad.

Una renovada visión de la actuación de San Francisco de ASIS nos permite afirmar que además de ser un activista ambiental fue un economista que promovió una sociedad comprometida con su entorno. Un filósofo que nos obligó a mirar otras voces y un místico que pretendió edificar cielos en la Tierra.

Los economistas y filósofos del siglo XXI propenden por una economía amiga de los recursos naturales, no extractivista ni mucho menos depredadora. Mediante una economía sostenible se logra una armonía con el entorno, respetuosa de la vida y amiga de las diferencias. Llegamos a un extremo en el cual la única alternativa es hacer ese necesario alto en el camino y tratar de recuperar el espacio perdido. El mundo entero siente las catástrofes sobre una población que sufre los rigores de una desbordada contaminación, desertificación y hambrunas como resultado de una economía sustentada en políticas erradas y a todas luces equivocadas.

San Francisco inicia esa denuncia sobre un antropocentrismo egolatra y narcisista que miraba el reflejo de su rostro en los cientos y miles de seres sintientes derrotados. Millones de DODOS que alimentaron la falsa esfinge del progreso y el desarrollo.

Nos corresponde retornar a una naturaleza en estado de equilibrio y controlar ese consumismo que agota mares, ríos, praderas y seres. Uniéndonos a su clamor y a su pensamiento lo lograremos como especie: "Comienza haciendo lo necesario; luego haz lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible.”

No queda duda alguna de su pensamiento:" Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera.”

Hermano Sol, hermana Luna. Hermano Lobo, hermano hombre..."
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