El apego a las riquezas divide a las familias y termina mal

 
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Cuántas familias conocemos que se han peleado, pelean, no se saludan, se odian, y todo por alguna herencia.

El apego a las riquezas divide a las familias y termina mal

Jesús no condena la riqueza, sino el apego a la riqueza que divide familias y causa guerras: este fue el tema central de las observaciones Francisco ´a los fieles en la misa el lunes por la mañana en la capilla de la Casa Santa Marta.

El Papa Francisco, sin rodeos, nos ha recordado a todos los fieles del pueblo de Dios que no podemos servir a dos señores: o se sirve a Dios, o se sirve a las riquezas.

Jesús no está en contra de la riqueza como tal, sino que nos advierte contra el hecho de colocar la propia seguridad en el dinero que puede convertir a la religión en una agencia de seguros. Además, el apego al dinero divide, como lo ilustra el relato del Evangelio en la que dos hermanos discuten entre si sobre a quien le corresponde la herencia.

El amor al dinero destruye hogares

Pero pensamos nosotros en cuántas familias conocemos que han peleado, pelean, no se saludan, se odian por una herencia. Y éste es uno de los casos. El amor de la familia, el amor de los hijos, de los hermanos, de los padres no es más importante, no, es el dinero. Y esto destruye.

También las guerras, las guerras que hoy vemos. Sí, hay un ideal, pero detrás está el dinero: el dinero de los traficantes de armas, el dinero de aquellos que se aprovechan de la guerra. Y ésta es una familia, pero todos, estoy seguro, todos conocemos al menos a una familia dividida por este motivo.

La codicia termina mal

Jesús es claro: "Presten atención y estén lejos de toda codicia: es peligroso". La codicia. Porque nos da esta seguridad que no es verdadera y te lleva sí a rezar, tú puedes rezar, ir a la Iglesia, pero también a tener el corazón apegado, y, al final, termina mal.

Jesús relata la parábola de un hombre rico, un buen empresario, cuyo campo había producido tan abundantemente que estaba lleno de riquezas. Y en lugar de pensar: «Compartiré esto con mis obreros, con mis empleados, para que también ellos tengan un poco más para sus familias», razonaba de otra forma, asó: "¿Qué haré, puesto que no tengo dónde poner mi cosecha? Ah, haré así: demoleré mis depósitos y construiré otros más grandes".

¡Cuanto más tienes, más quieres!

Cada vez más. La sed del apego a las riquezas no termina jamás. Si tú tienes el corazón apegado a la riqueza, cuando tienes tantas, quieres más. Y éste es el dios de la persona que se apega a las riquezas.

El camino de la salvación es el de las Bienaventuranzas: la primera es la pobreza de espíritu, es decir, no estar apegado a las riquezas que, si se las poseen, deben estar al servicio de los demás, para compartir, para que tanta gente vaya adelante.

Y el signo de que no tenemos este pecado de idolatría es dar limosna, es dar a aquellos que tienen necesidad y dar no de lo superfluo sino de lo que me cuesta alguna privación porque tal vez sea necesario para mí. Eso es un buen signo. Eso significa que es más grande el amor a Dios que el apego a las riquezas. Por tanto, hay tres preguntas que nos podemos hacer:

¿Doy?.
¿Cuánto doy?.
¿Cómo doy? ¿Cómo da Jesús, con la caricia del amor o como quien paga un impuesto? ¿Cómo doy?.
"Pero padre, ¿qué quiere decir usted con esto?". Cuando tú ayudas a una persona, ¿la miras a los ojos? ¿Le tocas la mano? Es la carne de Cristo, es tu hermano, tu hermana. Y tú en aquel momento eres como el Padre que no permite que le falte el alimento a los pajaritos del Cielo. Con cuánto amor da el Padre.

Pidamos al Señor la gracia de estar libres de esta idolatría, el apego a las riquezas; la gracia de mirarlo a Él, tan rico en su amor y tan rico en su generosidad, en su misericordia; y la gracia de ayudar a los demás con el ejercicio de la limosna, pero como lo hace Él.

"Pero, padre, Él no se ha privado de nada..." Jesucristo, siendo igual a Dios, se privó de esto, se abajó, se aniquiló, y también Él se ha privado.

- Papa Francisco
Homilía en Santa Marta, 19 de octubre de 2015

Fuente: www.pildorasdefe.net
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Totalmente, Francisco! La familia es lo más importante!!
 
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