El Partido Democracia Plena saluda la Jornada Nacional de Lucha convocada por el Frente Popular Revolucionario, el Partido Comunista de México marxista-leninista y las organizaciones sindicales que hoy se movilizan por las 40 horas, por la soberanía nacional y por la defensa de la vivienda digna.
Esta jornada no es un gesto simbólico ni una postal de protesta: es la expresión concreta de una verdad que el poder intenta administrar y diluir. La base trabajadora sostiene este país. Sostiene su economía, su infraestructura, sus servicios, su vida cotidiana. Sin su trabajo no hay nación posible, y sin sus derechos no hay democracia que merezca ese nombre.
Desde Democracia Plena afirmamos que la reducción de la jornada laboral no es una concesión graciosa del Estado ni un favor empresarial: es una deuda histórica con quienes producen la riqueza social. Defender las 40 horas es defender el tiempo de vida frente a un modelo que convierte al trabajador en recurso descartable.
Del mismo modo, hablar de soberanía nacional sin garantizar vivienda digna es una contradicción estructural. No hay soberanía donde el suelo se mercantiliza, donde la ciudad expulsa, donde el derecho a habitar se subordina a la renta y la especulación. La vivienda es un derecho social, no un activo financiero.
Esta movilización demuestra que el país no se sostiene desde los escritorios ni desde la neutralidad cómoda, sino desde la organización consciente del pueblo trabajador. Como ha señalado el jefe del Partido Democracia Plena, Raymundo Rivera Lopeztiana, hoy no marchan intereses sectoriales: marcha la columna vertebral de la nación.
Democracia Plena no observa desde la distancia ni administra silencios. Tomar partido es una obligación política y ética. Por eso acompañamos esta jornada, no como espectadores solidarios, sino como parte de una misma lucha por trabajo digno, vida digna y soberanía real.
Aquí no se trata de bajar la voz.
Se trata de afilarla.