BICENTENARIO DE LA BATALLA DE BOMBONA

 
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Foto de Web.

 BICENTENARIO DE LA BATALLA DE BOMBONA

*Por Carlos Eduardo Lagos Campos.

Al celebrase dos siglos de la batalla librada en el campo de Bomboná, la loma y el puente de Cariaco, lugares que fueron los escenarios de la Batalla de Bomboná desarrollada el 7 de Abril de 1822, entre las fuerzas republicanas comandadas por Simón Bolívar y los realistas y las milicias pastusas al mando de Don Modesto Basilio García, todo esto, en el marco de la campaña de Independencia hacia el sur de las Américas.
En este aniversario se ha programado un importante evento académico organizado por la Academia Nariñense de Historia en concurso con la Academia Colombiana de Historia y de las autoridades regionales.
Es importante destacar la presencia en el evento de académicos del orden nacional; pero por mi conocimiento directo puedo resaltar la participación de la académica Lydia Inés Muñoz Cordero quien es Licenciada en Ciencias Sociales de la Universidad de Nariño, Magister en Administración Educativa de la Universidad de Antioquia, socia correspondiente de la Academia Colombiana de Historia y socia Extranjera de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, pertenece a la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia ACAC, Socia de Número y Actual presidenta de la Academia Nariñense de Historia y es Autora de dieciséis obras en Historia y Literatura; y del Mayor General José Roberto Ibáñez, Presidente de la Academia Colombiana de Historia Militar y miembro de número de la Academia Colombiana de Historia; quien fue mi profesor de Historia Militar en la Escuela Militar de Cadetes y en un acto de generosidad me regaló uno de sus libros y en su autógrafo me destacó con uno de los galardones más preciados de mi vida académica: ser su mejor alumno del curso primero militar en 1984.
Entrando en materia debemos decir que la importancia de la Batalla de Bombona radica en que es el antecedente inmediato del tratado de Paz que permito a Bolívar y a sus tropas desplazarse hacia Quito.
Esto porque tras la batalla de Boyacá llevada a cabo el 7 de agosto de 1819, se lograba el retiro de las tropas españolas de la mayor parte del territorio nacional, como son las provincias de Cundinamarca, Tunja, Mompox, Socorro, Ocaña, Casanare, Mariquita y Pamplona; con las cuales se formó la República de Colombia; pero un vasto territorio continuaban en manos de los españoles, cómo son el Choco, Popayán, Cauca, las zonas del Caribe y las provincias de Pasto, Barbacoas, Tumaco, Iscuande, Andes y la costa del Pacífico Sur; por ello el conflicto se extendería hasta 1824; pero en Pasto no se daría sino hasta 1828, que sería la fecha que se debe tomar como la de la independencia de la Nueva Granada, al decir de varios historiadores nariñenses.
Fue así como los ejércitos republicanos direccionaron su estrategia hacia la liberación del Valle del Cauca, Pasto y Quito; por lo que Bolívar requiere a Santander para que le suministre 3.000 hombres para obrar sobre Pasto o sobre Quito, prefiriendo por supuesto hacerle el quite a Pasto a quien ya se había calificado como la segunda Numancia, la ciudad que se resistió al imperio romano.

Todo esto se da en el contexto del tratado suscrito por Simón Bolívar y Pablo Morillo en la ciudad de Trujillo; por lo que el general Santander había dispuesto que el General Manuel Valdés quien se encontraba apostado en el río Mayo, avanzara hacia el sur para trazar los límites de los territorios en poder republicano; pero en este cometido fue derrotado el 2 de febrero de 1821 en la Batalla de Genoy; solo la llegada a Pasto de los comisionados Antonio Morales y José Moles por parte de Bolívar y Morillo respectivamente, permitió que los prisioneros republicanos pudieran recuperar su libertad.
“Los pastusos no creían en la causa libertadora, poco les importaba el sueño de libertad de unos criollos intelectuales y, bajo ningún motivo, pretendían traicionar a los reyes, a quienes les juraron lealtad. Para ellos la palabra era igual de importante que su volcán. Simón Bolívar llegó a calificarlos de “malditos hombres”.
Para los pastusos no existía la posibilidad de traicionar al rey, ya que “Pasto había empeñado su palabra y le habían jurado fidelidad”, explicó Lydia Inés Muñoz Cordero, presidenta de la Academia Nariñense de Historia.” (El Tiempo 31 de enero 2019)
Bolívar debe reunirse con el general Sucre en la ciudad de Guayaquil, que había declarado su independencia del dominio español desde 1820 de la mano de los ejércitos criollos, entre los que se encontraban militares peruanos y venezolanos.
Desde el 11 de enero de 1821, Bolívar había nombrado en la ciudad de Bogotá a Antonio José de Sucre como comandante supremo de los Ejércitos del Sur; posteriormente, Sucre fue enviado a Guayaquil en reemplazo del general José Mires, con la misión de incorporar la provincia de Quito a la República de la Gran Colombia.
Pero tras la derrota del Coronel Valdez, el panorama de la campaña hacia el sur no era favorable; por lo que Santander advirtió a Bolívar que trate de evitar los choques con las milicias pastusas: "les queda otra vez el juanambú y Pasto el terror del ejército y es preciso creerlo el sepulcro de Los Bravos" expuso Santander.
Bolívar era consciente de la resistencia que encontraría en Pasto, por eso su plan era embarcarse en Buenaventura, pero al tener conocimiento que un grupo de barcos españoles se encontraban cerca del puerto, se vio obligado a tomar la ruta terrestre, pero utilizando la vía alterna, bordeando las faldas del galeras, lo que hoy conocemos como la circunvalar del volcán, que por su puesto en esa época eran caminos de herradura; en lugar de ir directo hacia una confrontación contra la fortificación de Pasto; así que Bolívar decidió dirigirse directamente a Quito con la esperanza de que una vez liberado este, Pasto rendiría las armas; pero el encuentro era inevitable, las milicias pastusas y el ejército realista se encontraban por todas partes, ubicados estratégicamente para así realizar una defensa envolvente de la ciudad; por lo que le salen al paso en el sitio conocido como Bombona.
El ejército republicano contaba con 2.000 efectivos y estaba integrado por los batallones Rifles, Vencedores, Lanceros, Cazadores de Neiva, Vargas y Bogotá; por su parte las tropas del ejército español y las milicias al mando de don Basilio García; contaban con Los batallones Aragón, Cataluña Cazadores de Cádiz y las milicias de Pasto con el temido “Escuadrón Invencible” al mando del Coronel Estanislao Merchancano, las cuales en su totalidad no superaban los 1.400 hombres.
Pero esta no sería una batalla cualquiera; según el historiador Enrique Herrera Enríquez “la batalla de Cariaco mejor conocida como la de Bomboná tuvo ocurrencia el 7 de abril de 1822, nada más y nada menos que en domingo de resurrección, es decir que toda la semana santa, denominada también mayor del mencionado año, Pasto y su gente conmemoró el sacrificio de Jesucristo en medio de la zozobra e inquietud de la guerra, si se tiene en cuenta que la ciudad y en general toda la región venía defendiéndose de las agresiones criminales de que era objeto desde el año de 1809 cuando fue atacada por las tropas quiteñas que pretendían con el respaldo de las armas agregar a Pasto a la circunscripción administrativa de Quito, siendo derrotadas el 16 de octubre de 1809 en Chapal de Funes.”
El resultado de la batalla fue adverso a Bolívar de acuerdo al general Obando: “Habíamos perdido 800 hombres muertos y más de 1000 heridos, en tanto que el enemigo no contaba de perdida más que 18 muertos y heridos, y 20 prisioneros que le había tomado el Rifles”, por lo que el dictamen de quien ganó la con tienda no resiste el menor análisis cuando se analizan las cifras; de otra parte Bolívar perdió los estandartes de los batallones Bogotá y Vargas lo que para en las reglas de la guerra era considerado un deshonor, luego en un gesto de gallardía don Basilio García, le remite los estandartes a Bolívar.
Se discute el triunfo de Bolívar, con el argumento de que de acuerdo a las reglas de la guerra en ese entonces, este se quedó con el campo de batalla, cuando las tropas pastusas se retiraron; no obstante, el historiador Sergio Elías Ortiz explica: “Se retiraron, es verdad, pero por haber cundido entre las filas la noticia de que las tropas republicanas habían entrado a Pasto por Genoy, noticia que ellos tomaron en serio y por ello volaron a defender sus hogares, convencidos de que García no lo haría, pues estaba dispuesto a entregarse y hasta lo acusaban, quien sabe si con fundamento, de haber cargado los cartuchos con polvo, en vez de pólvora. Don Basilio no las tenía todas consigo en vista de la desbanda de los suyos. Por él se habría retirado de Guaca, a donde había ido a parar al final de la batalla, y hubiera puesto río Guaytara por medio, para hacerse fuerte, dejando abandonada a Pasto al vencedor, si no es porque un sacerdote español, capellán del Cazadores de Cádiz, que estaba con él, le aconsejó escribir a Libertador mostrándose más fuerte que nunca. Así lo hizo en las primeras horas del día 8”.
Luego de permanecer durante ocho días después en Bomboná para atender a sus heridos y enterrar a sus muertos, Bolívar es obligado a retroceder hasta el Trapiche que corresponde a lo que hoy es Bolívar en el Cauca.
Pero el triunfo de Antonio José de Sucre el 24 de mayo de 1822 en Pichincha sobre las tropas del español Melchor Aymerich, sería lo que finalmente permitiría a Bolívar ingresar a Pasto sin disparar un solo tiro; a través de un proceso de persuasión para entrar a Pasto, por lo que don Basilio García realizó consultas y buscó consensos entre las élites de la ciudad; pero sin tener en cuenta al resto de la población y entonces envió una propuesta a Bolívar para que se respete el libre albedrío, la religión, y la humanidad de quiénes capitulen.
Finalmente el 6 de julio de 1822 se firma en Berruecos estás capitulaciones, por lo que Bolívar entra a la ciudad en su ruta para Quito y Guayaquil; lugar donde tuvo el histórico encuentro con el General San Martin quien ya había obtenido la independencia de Chile, a través de sus victorias en las batallas decisivas de Chacabuco y Maipú y había logrado ocupar Lima, declarando, así la Independencia del Perú.
Según un texto de Eduardo Sisco de la universidad de Palermo Bolívar acepta la reunión, pero llega antes y anexa a "la Gran Colombia" a Guayaquil, ciudad que a fines del siglo anterior había dejado de pertenecer al Virreinato de Nueva Granada, pasando a depender del de Perú. Los dos generales eran de naturaleza diferente. San Martin es una militar de carrera, uno de los pocos Libertadores de América formado en Europa, junto con Francisco de Miranda, tenían experiencia militar en ese Continente. Siempre actuó como tal y sentía un cierto desprecio por el poder y lo que ello representa en el ser humano: ambición, no exenta de soberbia; por su parte, asegura el escritor: Bolívar era un rico político devenido en militar y con esa perspectiva llega a entrevistarse con San Martin.
Pero la tranquilidad duraría muy poco en Pasto, esto porque la población se sintió traicionada con este acuerdo y en octubre del mismo año, el coronel español Benito Boves dirigió el primer levantamiento contra las autoridades republicanas que ya regían en la ciudad, nombrando a Agualongo segundo jefe de las Milicias del Rey.
Bolívar al tener conocimiento de estos acontecimientos, desde Guayaquil, dio la orden al General Antonio José de Sucre para que aliste a las tropas más experimentadas, que ya habían libertado a tres naciones: En Carabobo; Boyacá y Pichincha, armando a lo mejor de los batallones; el “Rifles”, los escuadrones “Guías” y “Cazadores” y “Los Dragones de la Guardia” siendo repelidos por Agualongo y Merchancano quienes habían dispuestos sus milicias en el Guáitara, en el sector de Taindala, donde detienen a estos ejércitos, obligando a enviar otros refuerzos que perpetrarían el hecho más ominoso de la guerra de independencia conocido como la Navidad Negra, pero esa es otra historia.

Abogado
Ensayista Colombiano.
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