Usura bancaria en tiempos de covid19

 
Most recent

Twitter anuncia el 'Super Follow', la suscripción para contenido exclusivo

Curiosidades
166 points

QUE SIGUE EN EL CASO DEL EX PRESIDENTE URIBE

charly lakes
78 points

Tips para abaratar las vacaciones de las familias numerosas

MaríaGeek
10 points

Hay que eliminar las experiencias fragmentadas

Tecnologia
10 points

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE ESTUDIAR CONTADURÍA PÚBLICA EN COLOMBIA?

Alcibiades Nuñez
56 points

BARRANQUILLA ABRE SU PRIMERA PELUQUERÍA DE LUJO BAJO UN CONCEPTO DE GALERÍA DE ARTE Y BELLEZA

Tecnologia
10 points

Pandemia en Colombia acelera la Transformación Digital en empresas y negocios

Juan C
22 points

El epidemiólogo Ch. Dronsten alerta de cómo será la 4ª ola de coronavirus:"Muchas personas morirán"

Henri Monzó Catalá
70 points

Ser feliz con una silla de ruedas, una cámara y un teclado

Enrique TF
8 points

Tips de mantenimiento de calderas y calentadores

Mis Noticia
14 points
SHARE
TWEET
Autor: Luis Hernando Ortega Cabrera.

Usura bancaria en tiempos de covid19

Los bancos como entidades financieras que trabajan con dinero, son tan antiguos que han existido desde tiempos inmemoriales cuando se formaron las primeras organizaciones humanas.

En un comienzo, se encargaron de realizar elementales transacciones de crédito y cambio a un grupo muy reducido de personas pero rápidamente evolucionaron especialmente en la Grecia antigua, a organizaciones más complejas donde a más de lo anterior, recaudaban impuestos y acuñaban monedas, con funcionarios especialmente entrenados para estas labores y dirigidos a grupos poblacionales masivos.

Posteriormente, los romanos establecen dos formas bancarias, públicas y privadas pero fue Justiniano en Bizancio quien en el siglo VI, reglamentó con precisión la función bancaria con préstamos a diferentes tasas de interés de acuerdo al riesgo de las operaciones económicas, realizadas por los beneficiarios de los préstamos.

En el tiempo transcurrido entre los siglos XII y XIV, los bancos tuvieron un importante auge debido a las operaciones de cambio que desarrollaron los comerciantes y hombres de negocios quienes a más de ser expertos manipuladores de monedas, utilizaban también a los bancos para realizar negocios con terceros a quienes cobraban una comisión por sus servicios.

Ya en el siglo XIX, los bancos entran a una época de expansionismo, desarrollo y estabilidad y nacen además otras instituciones financieras alternas para atender las necesidades de los clientes como sindicatos o cooperativas, bancos universales y especializados.

En síntesis en el sistema capitalista actual, el banco se define: “Como una empresa constituida bajo la forma asociativa, cuya actividad se dirige a recolectar capitales dándoles colocación útil, a facilitar las operaciones de pago y a negociar con valores” todo dirigido a impulsar y activar la economía de un país mediante tres funciones principales: a) La intermediación del crédito, b) La intermediación de los pagos y c) La administración de capitales.
Sin embargo en la actualidad, la banca ha perdido su norte, su rumbo y se ha constituido en una entidad “vampira”, oligopólica, acosadora, impersonal, insaciable, inhumana, indolente, insensible, avara, mezquina y miserable.

A partir de mediados del mes de marzo del año pasado, Colombia y el mundo entero entró en una grave crisis sanitaria por el ataque de un agente patógeno nuevo, cuya historia natural de la enfermedad se desconocía totalmente, no existían protocolos para el manejo, tratamiento y rehabilitación de sus secuelas y prácticamente puso al mundo médico y científico de rodillas, tanto que, hasta el ente máximo de salud mundial, daba al principio, evidentes “palos ciego” y vulneró gravemente los cimientos económicos del País.

Y la gente vulnerable, el trabajador independiente, el vendedor callejero, el ambulante, las pequeñas empresas, el pobre, el postergado sufrieron en carne propia el desespero, el hambre y el tormento. El desempleo se disparó, la quiebra de Pymes se propagó. Hubo cuarentenas por doquier, encierro masivo, y el colmo: Pírricas ayudas del gobierno con bases de datos plagadas de muertos tal vez utilizadas para comicios electorales.

Y lo que era de esperarse en uno de los países más corruptos del mundo, alcaldes y gobernadores de todos los puntos cardinales de la sufrida Colombia, se apresuraron a comprar “mercados” para supuestamente entregar a los más pobres. Iniciaron una feria inmisericorde para pagar favores a los que compraron su elección y ferreterías, constructoras y talleres, fueron contratados para surtir bolsas de alimentos a tres y cuatro veces su valor o más, latas de atún a $40.000, muslos de pollo a $10.000 y un largo latrocinio que vaciaron totalmente las arcas regionales y nacionales y con perdón de Einstein, la impunidad es absoluta. Es por ello que en el segundo embate de la pandemia, no hubo mercados, los cofres estaban saqueados.

Para aplacar el descontento, la tristeza, la desesperanza y la aflicción del pueblo colombiano, el gobierno por medio de la Superintendencia Financiera expidió entre otros, la Circular Externa 014 de 2020 en la que supuestamente ordenaba que: Los bancos debido a la pandemia, debían establecer periodos de gracia a los clientes afectados en su capacidad de pago por el Covid 19, en los cuales no se deben incrementar cuotas, intereses y menos cobrar intereses sobre intereses así como tampoco cuotas de manejo, comisiones y seguros. Un saludo a la bandera, una burla más. Muchos, ingenuamente se acogieron a esos periodos de gracia, de hasta 6 meses.

Y la sorpresa vino después: No solamente surgieron cobros impagables de cuotas por capital acumuladas e intereses acumulados, sino cobros de intereses sobre intereses con un invento nuevo: Tenían un nuevo crédito unilateral, el “Crédito hijo”, que era un crédito adicional, inventado, para garantizar el pago de esos intereses y los intereses sobre los intereses. No es un trabalenguas, es la triste realidad. Los deudores están desesperados, al borde del suicidio.

En la pandemia, las grandes superficies y los bancos, nunca entraron en cuarentena y fueron los grandes ganadores. En la actualidad, la cantidad de productos ofrecidos por los bancos se ha disparado y no deja de crecer: Cuentas corrientes, tarjetas, hipotecas, préstamos, líneas de créditos, depósitos, fondos de inversión, planes de pensiones, bróker y cartera de valores, seguros, domiciliación de recibos, renting, leasing, servicios de facturación, TPVs, así como el resto de servicios para comercios y empresas son tan sólo una resumen del enorme espectro de servicios brindados por los bancos.

Sin embargo hagamos otro somero análisis de la ganancia de los bancos con nuestro dinero: Cuando un cliente pone su dinero en una cuenta de ahorros, el banco le da un interés aproximado del 0,083% mensual es decir que si usted deposita $1.000.000 le abona la suma de $83 cada mes, pero le cobra $15.000 de cuota de manejo de la tarjeta débito, es decir que usted pierde. Si decide entregar al banco ese millón de pesos mediante el sistema CDT, se lo recibe a un interés que oscila entre el 0,083% y el 05% mensual dependiendo si pacta a 3, 6, o 12 meses. Sin embargo si usted utiliza una tarjeta de crédito el banco le cobra un interés mensual entre el 2% y el 2,5% sin contar la cuota de manejo y si le hace un préstamo para vivienda a 30 o 35 años, el interés varía entre un 1,2% a 1,5% mensual. Un negocio redondo con dinero ajeno.

Además el sistema financiero en nuestro país, le cobra por retiros de su dinero, en cajeros automáticos, consignaciones a otras plazas, consulta de saldos, cheques de gerencia, certificaciones, es decir le cobra por todo y en el colmo de la tropelía, cuando se recurre a un préstamo, el banco le usurpa casi un 20% con el pretexto de garantizar el pago de la deuda, valor que nunca lo recupera el cliente quien debe pagar el crédito completo con sus respectivos intereses.

Es por ello que el sistema financiero les esquilmó a los colombianos de enero a septiembre del año 2020, la suma de $24 billones de pesos. Para que el lector desprevenido tenga una idea de lo que representa esa cantidad, la vamos a desglosar: Un billón es igual a un millón de millones y representada en números es igual al número 1 seguido de 12 ceros o sea: $1.000.000.000.000, la totalidad de esa cantidad, es casi imposible imaginarla para alguien que no sea matemático: $24.000.000.000.000, es tan inmensa que quien la tuviera, podría gastar la suma de $131.506.849 todos los días durante 500 años para terminarla en su totalidad.

Pero además el abuso de los bancos no se limita al campo material, sino también al psicológico. Si usted tiene una deuda y no ha podido pagarla el acoso es inmisericorde. Las llamadas de cobro telefónico son a toda hora, en el día o en la noche, ordinarios y festivos y aún si una persona es puntual en sus pagos durante 10 o 20 años, no importa, tres o cuatro días antes, lo llaman a recordarle la deuda, tampoco importa su intimidad, si está con amigos, en un velorio, una fiesta familiar, un grado o en el sanitario. El daño mental y psicológico es ahora doble: Por la pandemia y por los bancos.

Pero queda una esperanza: Desde la parte suroccidental de la patria, desde el aguerrido Nariño, desde la tierra indómita de Agualongo, el profesor y periodista Pablo Emilio Obando Acosta, ha iniciado una cruzada por la dignidad y en contra del abuso del sistema financiero. Nos ha invitado a un grupo de profesionales para que conformemos un frente común en apoyo a los más necesitados y abusados por los bancos y hemos aceptado. Esperamos que se unan a nuestra causa. La gente humilde y desprotegida se lo agradecerá. Un saludo de Nariño para Colombia.

Por: Luis Hernando Ortega Cabrera.

SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!
Featured content