MARIO FERNANDO PATINO DEL VALLE UN PASTUSO QUE ROMPE BARRERAS

 
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MARIO FERNANDO PATINO DEL VALLE  UN PASTUSO QUE ROMPE BARRERAS


“No se fue de su país buscando riquezas.
Buscaba una calle donde pudiesen caminar sus hijos”
Erik del búfalo

Por Carlos Eduardo Lagos Campos.

Mario Fernando Patino del Valle es un pastuso con ascendencia Tolimense y aroma de pacífico; hijo de Javier Patiño, un curtido Sargento del ejército oriundo de Ibagué - Tolima y de la Luz del Valle oriunda de Tumaco - Nariño, realizó sus estudios de primaria en la Normal nacional de Pasto, de donde obtuvo su amor por la enseñanza; desde muy chico adquirió el gusto por la música y el amor a los instrumentos, volviéndose inicialmente un músico empírico, pero con el paso del tiempo se va perfeccionando gracias al concurso de algunos de sus mecenas como el maestro Rito Burbano excelente trompetista, quien le enseñó a leer las primeras partituras y a sacarle sonido a la trompeta.
Mario forma su primer grupo musical a los 12 años con su padre como guitarrista lírico y sus dos hermanos, el uno en la percusión y el otro en las maracas, grupo que se conoció como los hermanos Patiño, tocando principalmente en los actos culturales de la normal nacional. Los albores de la milicia lo llamaron y se gradúa como bachiller en el Colegio Militar Colombia en el año 1988, motivado por servir a la patria, ingresa a la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdoba en Bogotá, pero su encontró que su futuro no estaba en la espada sin o en las artes, por lo cual decide retirarse e incursiona en ese mundo mágico de las artes, la música y la pintura; conformando grupos como Aire libre en Bogotá junto a su director Juan Carlos Paredes hoy director del grupo Antarky de Pasto, con quienes graba su primer sencillo.
En 1989 regresa a su natal Pasto con muchas expectativas, se contacta con Carlos Rivadeneira, Juan Carlos Cadena y Eduardo Chávez con quienes funda el grupo DAMAWHA, al tiempo que inicia sus estudios de Administración Financiera, en el CESMAG. En busca de mejores oportunidades para sostener a sus dos hijos frutos de su amor juvenil que no solo dejan una impronta en la vida sino también en este le dejaron una gran responsabilidad al sentir el abrazo de un pequeño de 4 años, con ojos llorosos y mirada expresiva y sus palabras diciendo no te vayas papa y una pequeña de 2 años quien toda no dimensionaba el dolor de una partida; entonces con gran dolor en su corazón, debe dejar a sus hijos junto con sus padres, y salir de regreso a la gran capital, los primeros meses vivió con una tía por parte de su madre quien le dio alojamiento en su casa por unos meses mientras lograba encontrar un trabajo que cada vez se hacía más esquivo; lo que lo llevó a tocar las puertas del propio senado de la republica a rogarles a sus paisanos; pero se encontró con una de las experiencias más amargas de su juventud con un político que hasta ahora recuerdan por su frialdad y displicencia el entonces senador Carlos Albornoz Guerrero quien enfurecido por su presencia lo saco de su oficina cuando este le imploraba por un trabajo, y estas estas palabras: “ Esta no es una agencia de empleo, sálgase de mi oficina o llamo a seguridad” lo sacó de su oficina sin tener en cuenta que días atrás y de manera gratuita Mario y su grupo habían estado tocando música andina al bendito senador quien con el tiempo sería tristemente por haber sido juzgado y condenado por aberrantes actos de corrupción cuando fue director de la extinta Dirección Nacional de Estupefacientes, DNE. No se desanimó junto con el grupo de amigos que conformaban el grupo Aire Libre, con quienes de vez en cuando lograban levantarse algún contrato musical y de quienes se siente agradecido tanto por su solidaridad, como por ese compartir de conocimientos musicales en especial sobre la música Andina.
Desconcertado y con la moral en el suelo, regreso a casa de su tía, ella sonriente lo recibe y el pregunta: “como le fue mijo, mal tía, ese político me saco corriendo de su despacho por un poco me pega”, y ella con gran nostalgia le dice: “Tenga paciencia mijito al rato algo bueno tiene que pasarle a las personas como usted que insisten e insisten y no se rinden, algo bueno tiene que sucederles”. Con esas palabras de aliento y esa palmadita de esperanza, que fueron como un almíbar para el alma se sentó a descansar, miro un pequeño libro que decía aprenda ingles hablando español, lo tomó y empezó a ojearlo y le pareció importante aunque jamás le llamo mucho la atención el inglés en el colegio, le pregunto a su tía de quien es este libro? ella contesto “de su prima Liliana si lo quiere estudiar agárrelo Liliana casi nunca lo usa” y entonces se lo llevo al cuarto, muy detenidamente empezó a leerlo y le pareció divertido porque además enseñaba como enfrentarse ante una entrevista de trabajo, como hablar en los aeropuertos, en los restaurantes, en la calle en fin le sintió gusto a aquel manual de supervivencia para un país extranjero, a partir de ese momento se le vino a la mente viajar a U.S.A. y tratar de lograr lo que en ese tiempo era muy difícil alcanzar “el sueño americano”, con esa idea en la cabeza, se obsesionó pasaron los días y se dirige a la embajada de U.S.A. para pedir información. En ese entonces tocaba consignar en el banco de Colombia $250 mil pesos y ellos le daban la cita para la entrevista y la lista de la documentación que había que llevar; a sus 28 años todavía tuvo que pedirle a su padre que le prestara esa cantidad de dinero, efectivamente así fue, consignó la plata y le dieron la cita como para 3 meses después y se fue con esa ilusión a casa. En el transcurso de esos meses logró trabajar en la emisora del minuto de Dios prácticamente Ad Honorem o sea casi gratis, pero lo tomó como experiencia para su hoja de vida; llegado el momento de la cita en la embajada había una fila grande, con sus documentos bajo el brazo y con una energía muy positiva, a medida que iba corriendo la fila se fue acercando lentamente a una ventana de vidrio blindada con un agujero en la parte inferior por donde se pasan los documentos, lo atendió un hombre robusto alto, de cabello rubio y con ojos azules fulminantes la típica imagen de un “gringo”, lo llamo por su nombre y sin pedirle ningún documento adicional, solo su pasaporte. le dice espera un momento esto se demora unos minutos, regresa y le devuelve su pasaporte diciendo welcome to U.S.A. Solo recuerda que le dijo gracias y salió fuera de las instalaciones de la embajada americana a verificar si era cierto por qué aún no lo podía creer, pero al mirarlo efectivamente ahí estaba impresa la visa de entrada al sueño americano por 5 años, entonces agarró un autobús rumbo a la casa de su tía, al llegar alegre le contó que le aprobaron la visa, ella con un gesto mescla de alegría y una mirada de tristeza lo abrazó, minutos después llamo a su madre doña Luz Del Valle, (q.e.d), quien en ese entonces aún vivía, su padre había salido, ella se quedó en silencio por un segundo y al conocer la noticia se puso muy triste, le dice “hijo si me preocupa el saber que estas en Bogotá peor si te vas más lejos”, entonces Mario le responde, “mamita no te preocupes solo voy a probar suerte nada malo me va a pasar usted siempre me ha dicho si Dios está conmigo nada malo me pasara, además si no me gusta me regreso”, sus palabras no la convencieron pero como madre amorosa aceptó la decisión de su hijo quien estaba aprendiendo a elevar su propio vuelo ; por su parte su padre dolorosamente lo llamo y le pregunto “y a que estado piensa viajar hijo”, tengo que hablar con mi tío le dijo el, el hermano de mi mama que vive en Houston para ver si él me recibe, “a bueno hijo haga todas las cosas bien” y de antemano Mario le dice papa me podrías regalar para el pasaje y para comer algunos días y así fue. llegado el 18 de Junio de 1992 con el boleto Bogotá - Houston - Houston - Bogotá para el vuelo 705 de continental Airlines; recuerda que aquella despedida fue más dolorosa que la primera vez cuando se fue a Bogotá, la familia viajo hasta la capital a despedirlo, ese día su alma se partía en dos, pues dejaba lo que más amaba era como si jamás fuera a regresar, sus dos hijos, sus padres y hermanos, ese día los miro tan hermosos pero na la ves tan tristes, “se me prendía de mis pantalones la más pequeñita y el más grandecito me agarraba fuertemente de la cintura arrimando su cabecita a su estómago, sus padres con miradas tristes pero como dándole ánimo; “ hijo si no le gusta y no se enseña se regresa al fin y al cabo tiene su pasaje de regreso y no se preocupe por los niños nosotros cuidaremos por ellos mejor que a nadie”. Si respondió él muchas gracias y con su voz entre cortada les decía tranquilos hijitos y tranquilos papas que si me va bien regreso a traérmelos a todos o por lo menos trabajo unos años y me regreso con un dinerito y me monto un negocio para ayudarlos, no se preocupe hijo respondió su madre, cuando de repente por un alto parlante llaman a los pasajeros del vuelo 705 con destino a Houston Texas, entonces llegó ese momento que marca la partida de todo migrante y en medio de lágrimas y los gritos de sus pequeños, comenzó su periplo llevando en su bagaje un mundo de sueños e ideales y a su familia en sus recuerdos.
Después de ocho largas horas de vuelo arribó a esa inmensa ciudad espacial con la esperanza de encontrar a su tío; aquel tío que nunca apareció, que jamás contesto el teléfono y que jamás vivió en la dirección que le dio, sordo ciego y mudo, en una ciudad extraña, sin conocidos y sin rumbo, con tan solo 300 dólares en el bolsillo empezó a divagar por las calles texanas al compás de su maleta que se convirtió en su única compañera. Fueron días muy difíciles salir del frio a una ciudad con una temperatura mayor que la de nuestra costa pacífica, el dinero le alcanzó para dormir unos días en un hotel de mala muerte, al terminarse la plata, tuvo que dormir a las afueras de una iglesia bautista, los zancudos lo hicieron pedazos, los pocos dólares que le quedaban los utilizó para desayunar, almorzar y cenar con un café con pan de Mc. Donals. Durante 3 meses anduvo buscando ayuda, en diferentes lugares, pero el no tener visa de trabajo y debido a su escaso ingles la gente se abstenía de tener contacto con él, continuó durmiendo a las afueras de esa iglesia con la incertidumbre de que no lo vaya a ver algún policía y le pida documentos y piensen, como un turista durmiendo en la calle?, en fin muchos miedos lo tenían tenso, esperaba a las afueras de un centro comercial o una iglesia mientras oscurecía y su desesperación cada día se iba acrecentando más, sin bañarse todo el cuerpo, lo único que podía era afeitarse en una gasolinera que a la vez era tienda, donde se hizo amigo de un árabe que medio tarareaba el español, y a quien le agradece, porque algunos días le dio de comer lo que sobraba en el día ya que después de las 7 votaban los hot dog a la basura. Sin embargo no perdió la fe, todos los días se levantaba oraba a su Dios y apenas aclaraba halando su maleta le daba la vuelta al barrio la Isabella y Main St., ubicado en pleno centro de Houston, con dirección al baño de su nuevo amigo el árabe, en ese estado se había comunicado ya dos veces con sus padres por medio de unas tarjetas telefónicas que vendían a 2 y 5 dólares las cuales se utilizan por cualquier teléfono público, en esas dos ocasiones para no preocuparlos les dijo que había llegado bien y que estaba todo en orden tratando de buscar un buen trabajo, pero con lágrimas en sus ojos volvía a la realidad de ser un indigente en tierra extraña. Cierto día al dar vuelta a la manzana una señora de mediana estatura de tez blanca, rellenita, de rostro redondo, cabello oscuro y una alegre sonrisa barría el andén de su casa, al pasar cerca de ella le dijo en buen español, señor disculpe una pregunta, si dígame señora le respondió el, “usted que vende siempre lo veo pasar con esa maleta a estas horas”, y sin pensarlo dos veces le contesto, “nada señora es mi maleta de ropa que jalo todos los días por que llegue de Colombia hace dos meses y no tengo donde dormir y tampoco conozco a nadie, además no sé cómo conseguir trabajo”, y entonces le contó toda la travesía, al terminar su relato ella le preguntó “quiere comer y tomar algo?”, “si me regala señora le agradecería mucho”, dijo Mario “no se preocupe le respondió, disculpe no más que no lo puedo hacer pasar dentro de mi casa porque mi esposo no está, espéreme aquí afuera”, “no se preocupe le contesto el” en un momento regresó con unos cuatro tacos con carne y un vaso de jugo los cuales sin mostrar desesperación se los comió delicadamente, mientras comía le averiguaba que, que sabía hacer, y él le dijo, que sabía hacer de todo un poco, me dijo le pregunto por qué mi esposo trabaja en construcción y de pronto allá en su trabajo estén necesitando gente yo le comento sobre usted para que lo ayude, le agradeció muchísimo como a nadie jamás le había agradecido, al final de la conversación le pregunto y entonces donde duerme ahora, le comentó que en la entrada de la iglesia bautista, que quedaba a la vuelta, ella le respondió “uy que pena pero no se desespere Dios le pone pruebas a uno, nosotros también sufrimos mucho cuando emigramos acá, fue duro atravesar el desierto y llegar a estas tierras”, “si señora le dijo, yo lo único que tengo es fe, paciencia y esperanza”, “así es señor le dijo no queda otra, bueno lo dejo que le vaya bien y si ya se algo como siempre está pasando por aquí yo le aviso”, “bueno señora mil gracias que Dios la bendiga”, y se retiró a seguir quemando cada segundo del día. por lo menos sentía la presencia de su Dios a su alrededor ya era el segundo ángel que él le enviaba y en estos momentos la fe era lo último que podía perder, pasó esa semana como perro sin dueño, comiendo los alimentos que botan los supermercados, ya que su amigo árabe no llego a trabajar durante ese periodo, y el nuevo empleado era un afroamericano que no los tragaba mucho a los latinos, fue una semana sin baño y sin comida, empezaba el mes de agosto de 1992 y el calor era infernal, al aclarar de ese día sintió la voz de su madre que le decía regrésese mijo ya no sufra más, pero solo pensó que fue su imaginación y no quería regresar derrotado a Colombia, su voluntad era más fuerte. Se levantó implorándole a Dios que se manifieste, y ese día se le prendió el foco, miro una mujer asiática de unos 50 años delgada y con una gran bolsa llena de latas de gaseosa, cerveza etc. Se le ocurrió observarla y seguirla desde lejos, miraba cómo cada contenedor de basura qué hay en las calles, tiendas y gasolineras ella escarbaba y encontraba las latas para reciclar, y cuando llenaba 2 bolsas las iba a vender a un supermercado fiesta, donde estaba toda una empresa recicladora, poco a poco miró cómo se hacía el trueque y empezó a hacer lo mismo todos los días en su primer jornada llenó una bolsa grande con muchas latas de gaseosa cerveza y demás, por lo que recibió U$43 dólares, siendo ese su primer sueldo como inmigrante ilegal en USA, pero ese fue el trabajo que le dio para comer y poder enviar algo a sus hijos, siguió viviendo del reciclaje durante unas 3 semanas, cuando la señora Mexicana lo contacta junto con su esposo, el cual le da la oportunidad de trabajar en una construcción donde él era el capataz; fueron unos días duros para adaptarse al clima y a un trabajo pesado, pero poco a poco se adaptó y lo más hermoso fue su primera quincena de unos $1,500 dólares algo que jamás tuvo en sus manos, en esos años eso era mucho dinero, lloro, se arrodilló y le agradeció a su Dios “tanto amor”, inmediatamente envío lo que más pudo a su madre para que sus hijos tengan lo necesario y sus padres también, paso el tiempo y Alfonso Martínez el capataz de la obra, le dice que se vaya a vivir con ellos que en el garaje, le acondicionó una cama y un ventilador mientras se ubica y consigue algún lugar, Mario aceptó la oferta, por fin en tantos meses pudo dormir como humanamente se anhela, en el transcurso de la convivencia conoció a los dos hijos de su benefactor Hugo de 12 años y Shirley de 10 quienes congeniaron rápidamente con él. En medio de las conversaciones se dio cuenta que los niños necesitaban una persona que les ayude hacer tareas y sobre todo los nivele en algunas materias como matemáticas, ciencias y geografía, y lógicamente les colaboró ganándose la confianza y el cariño de los chicos y más aún cuando les dijo que era músico, no demoro Alfonso en comprar una guitarra y un bajo y arranco con las clases para sus hijos logrando en poco tiempo sacar y tararear algunas canciones y el tiempo los llevó a la iglesia católica del barrio donde vivían y empezaron a tocar en la misa de los domingos, con el paso del tiempo se retiró de la construcción y empezó a trabajar en un restaurante de buss boy ayudante del Mesero, lo hizo porque en realidad la construcción es muy dura y sus sueños eran otros, trabajando de buss boy tenía tiempo para ir a la escuela a estudiar inglés y poder alcanzar sus metas. Poco a poco se fue dando a conocer por su trabajo y carisma hasta que un día logró ascender a mesero, y pudo vivir mejor, incluso rentó un estudio donde podía vivir con mayor independencia, en ese trabajo logró conocer a un productor de radio Álvaro Ledezma, un Colombiano que trabajaba en una emisora en Houston y un día que lo atendió a él y su esposa le dijo “que era muy amable que de donde era” pues la voz de Mario es fuerte como las de un locutor y entonces Ledezma le preguntó que si había sido locutor en su país, y le dijo que si no quería trabajar para el en su emisora, sin pensarlo dos veces le dijo que con mucho gusto sería lo mejor para él y efectivamente al poco tiempo estaba trabajando en Radio Única con su programa rumberisima 98.1, programa que fue un éxito durante 10 años en los cuales tuvo el gusto de presentar a varios artistas del mundo, incluyendo a unos paisanos los Realeros de San Juan en 1999, durante la celebración de la independencia de Colombia, que cada año celebra esta comunidad de nacionales con bombos y platillos. En el año 2010 la emisora es vendida a la comunidad China, vuelve a golpear puertas en otras emisoras ingresa a Radio el Sol, por un año y renuncia pero esta vez no se dio nada, quedando nuevamente desubicando y entonces encuentra trabajo en otros oficios donde tenía muy poca experiencia cómo la electricidad y en empresas de petróleo cómo Dennis Tools petroleum company donde laboró durante tres años pero no se sentía cómodo en este trabajo y ante la llegada de sus hijos a USA fue más complicado ese trabajo por los horarios, entonces toma la decisión de mudarse al estado de California, donde logra estudiar para Chef en Hispanic gastronomy institute obteniendo la posibilidad de trabajar en el hotel Hyatt durante ocho años pero debido a un accidente en auto se lastimó la columna y lo deshabilitan de por vida pero obtiene a través del seguro social una pensión de por vida; es entonces donde vuelve a refugiarse en la música formando el grupo ILLARY de música andina, con unos amigos Ecuatorianos, de Otavalo, y con quienes viajó por mucho tiempo por casi todo USA, y otros países como Alemania y China, hasta que el grupo se desintegró debido a que como es costumbre en esa etnia unos se casaron con suizas y americanas y otros regresaron a su país; luego conforma la orquesta la 24 de Colombia, interpretando toda clase de géneros musicales que estuvieron vigentes desde el año 2015 hasta antes de la pandemia del Covid-19; pero sería en la conjugación con la gastronomía donde cumpliría todos sus sueños, al montar su propia empresa móvil con la “parcerita” cuya filosofía era la filosofía vender comida típica colombiana y que nuestros paisanos tengan un poquito de nuestra gastronomía lejos de su patria, siendo a la vez profesor de gastronomía del centro de gastronomía latino en San Francisco.
La biografía de Mario Patiño del Valle representa la radiografía de muchos migrantes colombianos que como él no le tienen miedo al fracaso y tras atravesar toda suerte de barreras nada los detiene hasta lograr sus anhelos y en ese propósito superarse como personas sin olvidar sus raíces y a los suyos.
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