CÓMO LA QUINA Y EL TRABAJO EN EQUIPO DERROTARON EL CORONAVIRUS EN GUAYAQUIL

 
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CÓMO LA QUINA Y EL TRABAJO EN EQUIPO DERROTARON  EL CORONAVIRUS EN GUAYAQUIL

“La Condesa se alivió de sus fiebres gracias al principio activo que tiene la Quina y no contenta con ello, se dio a la tarea de repartir en abundancia ese medicamento en los hospicios de Lima y de otros poblados del Perú, y tanto se divulgó esta singular beneficencia que, al repartirse muy triturada, las gentes la bautizaron con el nombre de: “polvos de la condesa”.

*Por Centro de Pensamiento Libre

Como lo destaca la nueva prensa con la participación de un “grupo integrado por miembros de la sociedad civil, médicos, salubristas, agricultores, profesionales de diversas especialidades y empresarios de distintas industrias” la sociedad de Guayaquil no esperó a la paquidérmica reacción del estado y se dispuso a través de este comité a Importar y luego a producir de manera masiva la hidroxicloroquina, azitromicina y el Colufase un antiparasitario de amplio espectro; suministrándolo no solo a los pacientes terminales sino a quienes presentaban los síntomas del Covid-19, logrando así revertir esa fatídica curva ascendente que se presenta en Colombia.
A propósito de la Quina el Historiador Isidoro Medina Patiño nos comenta como la medicina ancestral ha contribuido de manera significativa con los avances de la ciencia: “Es muy conocido que la ciencia medicinal de los indígenas americanos, basada en la aplicación de plantas y otros materiales fue la más avanzada durante siglos hasta descubrimientos recientes como el de los antibióticos o las vacunas. Los españoles que colonizaron este continente así lo constataron pero muy pocos de ellos se dieron a la tarea de documentar aquel importante aporte de los nativos que fue el fruto de muchos años de observación y de pruebas por diferentes culturas y enfoques culturales. En la actualidad numerosos productos farmacéuticos derivan de los descubrimientos allegados por los indígenas, como sucede con las investigaciones de la Universidad de Harvard, por ejemplo: el uso del veneno llamado “curare” en pequeñas dosis para contener las hemorragias que se ocasionan en las salas de operaciones.
En 1638 Juan López Cañizares, corregidor de la Villa de Loja (hoy Ecuador), envió un paquete de corteza de Quina extraída de la selva amazónica para que le sea suministrada a Doña Francisca Enríquez de Rivera, esposa del Virrey del Perú, Luis Jerónimo Fernández de Cabrera, Conde de Chinchón, al saberse que sufría de tercianas, es decir de paludismo que era (y sigue siendo) uno de los grandes flagelos que la humanidad no ha podido aplacar de modo considerable. La Condesa se alivió de sus fiebres gracias al principio activo que tiene la Quina y no contenta con ello, se dio a la tarea de repartir en abundancia ese medicamento en los hospicios de Lima y de otros poblados del Perú, y tanto se divulgó esta singular beneficencia que, al repartirse muy triturada, las gentes la bautizaron con el nombre de: “polvos de la condesa”.



Hacia 1640 los jesuitas la difundieron en Roma y, después, en toda Europa, especialmente en los vastos territorios en donde el mosquito anofeles reinaba trasmitiendo la fiebre palúdica a incontables habitantes. En 1738 la planta de la Quina fue descrita por La Condamine en la Academia de Ciencias de París y Linneo la clasificó dentro del género que llamó “Chinchona” en memoria y reconocimiento de la Condesa Francisca Enríquez de Rivera.
Miguel de Santisteban, comerciante, naturalista e infatigable viajero panameño, al pasar por Loja, en 1740, recogió muestras de la famosa “Quina” que le sirvieron para que curen las tercianas sus compañeros de viaje cuando llegan a Pasto en diciembre de aquel año, si bien esta corteza ya se conocía en la Cordillera Centro-Oriental del actual Nariño para dicha época. En esa misma época paso por Pasto hacia el norte y viajando por las montañas de Berruecos, en el que denominó como parama de Guanacas, observó otra especie de Quina, que la llamó “palo de requesón” en donde recogió una muestra de esa maravillosa planta.
Don Miguel fue comisionado por el Virrey de la Nueva Granada, en 1753 para que explore la región de Loja, Cuenca y otras de la Audiencia de Quito y describa cómo se puede exportar, desde allá o de otros lugares de los Andes, grandes cantidades de Quina a España y Europa por la vía de Cartagena. El virrey Pizarro estaba de acuerdo con Santisteban en que se debía crear un estanco o monopolio Real para manejar esa gran producción, y, además, así se controlaba la tala masiva que, con el aviso de una exportación a gran escala, necesariamente harían los colonos con los árboles de este precioso recurso vegetal.
A José Celestino Mutis, médico español encargado de la famosa “Expedición Botánica” auspiciada por la corona española y sustentada por los generosos herbarios, muestras y noticias de todo orden que aquel recibía en Santafé, le regaló Santisteban esqueletos y muestras de Quinas que él había recolectado en sus dos largos viajes por Suramérica.
Durante su viaje de Lima a Caracas, al llegar a Pasto en Diciembre de 1740, uno de los compañeros de viaje, don Domingo Vicente de Guisla, se enfermó de fiebre palúdica y retraso el viaje del grupo unos 14 días para que recupere su salud, lo mismo había sucedido con Matías de Ángeles, cuando pasaban por Loja, en ambos casos el remedio fue el mismo suministrarles pequeñas dosis de Quina (o los polvos de la Condesa). De esta forma este incansable viajero y observador comprobó una vez más las bondades de la corteza del árbol de Quina. Textualmente en su diario el viajero cuenta: “...Tomando como media libra de esta quina y mortajándola entre dos piedras echó toda en una olla de barro en que cabían poco más de dos azumbres (medida liquida equivalente a 1.9 litros) de agua natural, donde estuvo en infusión toda aquella noche y por la mañana se le ministró al tiempo de la accesión (ataque de una fiebre).
Según esta obra el jueves 5 de enero de 1741, ya repuestos de las fiebres palúdicas los compañeros de viaje de Miguel de Santisteban, salen de la hacienda de Meneses y pasan a la otra banda del río Juanambú por un vado que pocas veces se logra y tal vez porque había un fuerte verano. El viernes 6 de Enero salen de La Cañada del Juanambú y llegan al caserío de Berruecos “donde se encuentra todo lo necesario, desde el pollo hasta el carnero; aquí compramos uno que nos costó dos pesos”, de donde se resalta la feracidad de sus tierras y lo laborioso de sus habitantes.
Lo interesante de este relato es que allí Santisteban recogió una muestra de Quina, y con su descripción y esqueleto de la planta, los obsequió a José Celestino Mutis quien así lo reconoce en sus manuscritos. Por medio de este viajero de inagotable curiosidad, se prueba como estas regiones sureñas, también participaron activamente en la difusión continental o mundial de un medicamento de la América indígena que, desde 1638 en adelante, se popularizó con el apelativo “polvos de la Condesa de Chinchón”. De los viajes de Santisteban y las referencias con la Quina, se han publicado dos obras, una obra titulada “Diario del Viaje de Don Miguel de Santisteban” en 1992 y otra en Madrid en 1957.”
Los beneficios de la quina son tan efectivos que se encuentra en el Escudo Nacional del Perú. Según investigaciones de la BBC, esta planta cuenta con propiedades curativas contra enfermedades como la malaria y el cólera. Esta sustancia alcaloide acorta el ciclo de vida del parásito de la malaria e impide infectar otros glóbulos rojos y en estos momentos ha demostrado ser efectiva contra el Coronavirus.
El ejemplo de cómo en Guayaquil la alianza pública y privada logró superar esta situación crítica a través de la importación masiva de medicamentos curativos para superar el #Covid_19 nos muestra la sociedad civil, los empresarios y los líderes regionales y nacionales pueden darle un vuelco a situaciones de crisis. Este es un modelo de Liderazgo que se puede aplicar no solo para esta sino para cualquier situación donde el estado y la corrupción parecieran sucumbir ante los hechos.

*El Centro de Pensamiento Libre, es una entidad privada, sin ánimo de lucro; conformada por profesionales de diferentes disciplinas al servicio de la comunidad, abierta a todas las personas sin distingo de raza, sexo, nacionalidad, credo o filiación política, organizando y realizando todo tipo de actividades encaminadas al fortalecimiento de la Democracia, la Libre Empresa, la búsqueda del Bienestar de las Personas menos favorecidas en pro de la Convivencia Pacífica, el Desarrollo Socio Económico y la búsqueda de la Concordia Nacional.





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Comentarios más recientes
Daniel Cruz
Es una narración acerca de una opción que puede hacer parte de la solución para el contexto en el que se encuentra América Latina. Muy buen artículo
 
Hevert Dorado
Excelente, y va en concordancia con el hecho que la fiebre ayuda a expulsar el virus..
 
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